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Cómo cuidar tu salud mental en la universidad

Un 45% de los estudiantes de educación superior pensó en abandonar sus estudios. Aprende cómo cuidar tu salud mental en la universidad.

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Cómo cuidar tu salud mental en la universidad

Un 45% de los estudiantes de educación superior pensó en abandonar sus estudios, según una encuesta elaborada por Fundación Portas. ¿El motivo? Problemas para cuidar su salud mental en la universidad.

La primera Encuesta de Inclusión en Educación Superior de Fundación Portas, encendió las alarmas ante el elevado número de alumnos afectados por factores como la presión y el estrés.

Esto nos pone una alerta importante, y en congruencia con esos datos, el 75% de los becados encuestados mencionó que uno de los apoyos de mayor relevancia para la permanencia en la educación superior, es el que se puede ofrecer en salud mental”, explicó la directora del Área Social de Fundación Portas, María José Juárez.

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En esa línea, el psicólogo Gerardo Riffo, considera algunos factores importantes a considerar por el estudiante universitario: “organización de sus tiempos; no centrarse solo en lo académico; no caer en extremos ni ansiedades; cuidar el ciclo de sueño y la alimentación; evaluar permanentemente el estado emocional, y buscar ayuda si es necesario”.

La universidad es mucho más que eso, tiene un componente social, como es compartir con sus compañeros, acercarse a las direcciones de asuntos estudiantiles para ver qué actividades complementarias hay, como deporte, yoga, etcétera”, añade.

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Tres erres en salud mental 

Así también, el psicólogo de Clínica Somno, Rodrigo Gajardo, seleccionó tres recomendaciones, definidas como tres R para cuidar tu salud mental en la universidad:

1. ​Redes: Los círculos sociales en la universidad son muy importantes, no solo para los estudios, sino para los tiempos de recreación.

Contar con amistades cercanas que brinden confianza y contención, que estén «en las buenas y en las malas».

Esta sería nuestra primera R es la «red»: las relaciones que establezcamos serán fundamentales para cuidar el estrés.

2. Recursos: Cuidar la sobreexigencia. Tener buenas notas o un rendimiento académico con distinción no son sinónimos de cero vida social y horas de estudio.

Lo importante es reconocer capacidades personales y definir prioridades: para qué cursos hay que estudiar más y para cuáles puedo destinar menos tiempo y «recursos», nuestra segunda R.

Poder identificarlos y organizarlos de tal forma que nos permitan transitar por el estrés normativo de la universidad de la manera más adaptativa posible.

3. Riesgos: La tercera R tiene que ver con los «riesgos».

La universidad no es una amenaza, pero sí es bueno identificar riesgos tales como ramos difíciles, tiempos críticos (como la semana de exámenes finales), amistades ansiógenas (como los amigos que compiten por la mejor nota), entre otros.

Los riesgos no son malos y en general pueden sobrellevarse bien cuando estamos bien preparados y tenemos buenos recursos (nuestra primera R), para lo que necesitamos conocerlos bien.

La universidad es un proceso de absorción de aprendizaje no solo académico, sino también socio-emocional que puede ser complejo.

Es por eso que es esencial tener como prioridad el cuidado de la salud mental, para poder cursar de la mejor forma nuestro proceso educativo.

Fuente: La Tercera